ESTRÉS Y EII


La EII no es una enfermedad psicosomática, pero el estrés, el nerviosismo y la irritabilidad influyen en su evolución y su curso, haciendo que los síntomas puedan empeorar.
Las enfermedades intestinales (EII) son inflamaciones crónicas de la pared intestinal y, en el caso de la enfermedad de Crohn, inflamación y afectación de todo el tracto digestivo. Se trata de patologías crónicas que se van reactivando a lo largo de toda la vida de firma leve, grave y más o menos prolongadas. No existe cura aunque, actualmente existen muchos tratamientos que reducen esa inflamación intestinal y por tanto, reduciendo los síntomas de dichas patologías. ¿Cuántas veces hemos escuchado que los movimientos intestinales aumentan en situaciones estresantes?, Así es, el intestino es uno de los órganos que más sufren ante una situación de estrés y, si una persona sana lo sufre ¿Qué podemos esperar de pacientes crónicos que padecen EII? Son muchos los pacientes que narran estos periodos y cómo situaciones de depresión, nerviosismo desencadenan recaídas o brotes o incluso al revés, como los brotes son los que provocan en los pacientes situaciones verdaderamente estresantes que repercuten en su calidad de vida, en su calidad de vida social, laboral...

Por lo tanto, el tratamiento de las EII debe abarcar y contemplar esos aspectos psicológicos que tanto influyen en los pacientes, tanto, para poder ayudar a gestionar su propia enfermedad como la afectación que pueda tener en la evolución de la misma.

Hemos de pensar que la cronicidad de una patología ya de por sí es estresante y la repercusión que ocasiona en el día a día afecta enormemente en la calidad de vida, si añadimos los síntomas como diarrea, cansancio, anemia, calambres musculares, incontinencia fecal, etc… es vital el abordaje tanto de los factores orgánicos como psicológicos.
El estado de ánimo de un paciente, la depresión y la ansiedad son factores de riesgo para la aparición de brotes que a su vez provocan de nuevo esos estados psicológicos.
¿Qué situaciones estresantes se encuentran los pacientes con EII?
• Las consultas a los hospitales. Esas consultas periódicas tanto a su especialista como para la administración de tratamientos o ingresos.
• El malestar físico que, en muchos es constante y no desaparece.
• El pasar por pruebas diagnósticas desagradables y continúas. Así como posibles intervenciones.
• Problemas afectivos y emocionales con su entorno familiar , social y laboral.
• Absentismo escolar en el caso de edades infantiles y adolescentes.
• Ámbito laboral con los temidos despidos, bajas laborales reiteradas, problemas con la búsqueda de empleo, etc…
Todas estas situaciones pueden provocar una respuesta fisiológica haciendo que los síntomas de la enfermedad empeoren y ese mismo deterioro de la enfermedad con recaídas es de por sí una fuente generadora de estrés. El pez que se muerde la cola.
Pensemos entonces en los procesos de incapacidad laboral. Procesos en muchos casos injustos y estresantes. Procesos que no logran reflejar la verdadera situación de muchas personas que sufren el día a día y ven como su enfermedad no es reconocida como invalidante provocando ansiedad y miedo ante su situación laboral.
Urge un reconocimiento justo y proporcionado que ayude a mejorar la calidad de vida de muchos pacientes que, por desgracia, se ven mucho más afectados y su patología muestra su cara más amarga.

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junio 16, 2020

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