UN NUEVO FÁRMACO AMPLÍA LAS TERAPIAS DE LA ENFERMEDAD INFLAMATORIA INTESTINAL

La enfermedad debuta usualmente en el momento de mayor actividad social, entre los 20 y los 30 años. Cuando se está por acabar la carrera o se empieza a trabajar, cuando hay más fiestas, viajes, parejas, cenas con amigos. Se caracteriza por una variedad de síntomas: dolor abdominal, diarreas, sangrados, urgencia rectal. Y así constantemente, pues, aunque se manifiesta por brotes, es una dolencia crónica. En España hay aproximadamente 300.000 casos diagnosticados, de los cuales 30.000 están en Galicia. La incidencia en la comunidad, una de las más altas, ronda los 450 pacientes nuevos al año. Se trata de la enfermedad inflamatoria intestinal (EII), que agrupa tanto la colitis ulcerosa como la enfermedad de Crohn. Aunque es una dolencia muy incapacitante, actualmente no tiene cura. Además, los medicamentos disponibles para tratarla generan resistencia y dejan de funcionar con el tiempo en un porcentaje de los pacientes (refractarios). Por eso es tan relevante que aparezcan nuevos fármacos terapéuticos que permitan continuar controlando la enfermedad.

Ana Echarri, de la Unidad de Enfermedad Inflamatoria Intestinal del Complejo Hospitalario de Ferrol, es una de los tres expertos españoles que participaron en el estudio de inducción de Fase III de Risankizumab (aprobado ya para tratar la psoriasis). Los resultados que han presentado en el 16º Congreso de la Organización Europea de Crohn y Colitis (ECCO) son esperanzadores. «Ofrecen un nuevo mecanismo de acción y lo más importante es que funciona bien incluso en pacientes refractarios», señala Echarri, «además, ha demostrado cifras de remisión y de control de la enfermedad positivas».

Los datos del estudio confirman que un 45 % de los pacientes adultos tratados, que padecían una forma moderada o grave de la enfermedad de Crohn, experimentaron una remisión clínica y una mejoría de la respuesta endoscópica. Es decir, mejor control de los síntomas, pero también de la inflamación intestinal que se valora mediante colonoscopia.


La experta recuerda: «uno de cada tres pacientes con la enfermedad controlada siente que su calidad de vida está afectada. Cuando tienen un brote, hablamos de 9 de cada 10». «El hecho de no poder controlar los síntomas genera mucha angustia y por eso las tasas de estrés y depresión asociadas a la enfermedad son muy altas», explica Echarri.

«Hasta la fecha solo hay tres tipos de terapias con diferentes dianas (mecanismos de acción). Esto, para pacientes que suelen debutar a los 20 años y que viven hasta los 80 o más, indica que los que sean muy refractarios pueden acabar sin opción de tratamiento», explica Echarri. Sin embargo, lo más importante de la muestra de este estudio es que incluye muchos pacientes que habían tenido una respuesta inadecuada o una intolerancia a los tratamientos convencionales o biológicos. «Estamos tratando (en Ferrol) con esta medicación, en ensayo clínico, a 10 o 12 pacientes refractarios con enfermedad de Crohn y les está manteniendo bastante bien», explica la especialista. «Para los no tan refractarios también supone una mejoría importante. Les hace encontrarse bien de nuevo», apunta.

Por eso, espera que «en un año y medio o dos ya estén disponibles» para tratar la EII en práctica clínica. De momento solo se ha administrado a pacientes con enfermedad de Crohn, pero «estas terapias están indicadas para ambas enfermedades», señala Echarri. De manera que es también una buena noticia para los pacientes con colitis ulcerosa.

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agosto 20, 2021

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